Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa Al oÃr Giah Agha esas palabras se puso blanco como la nieve y se lanzó sobre el sobrino tomándolo por los brazos.
—¡Hossein!… —pronunció en un aullido de dolor.
—Murió junto con Tabriz bajo los muros de Kitab, alcanzados ambos por el maldito plomo moscovita —le informó con voz compungida el miserable.
El viejo beg habÃa permanecido algunos instantes erguido, con los ojos desencajados y las facciones contraÃdas por intenso sufrimiento; luego se habÃa desplomado sobre un diván sollozando desesperadamente.
—Padre —prosiguió el indigno sobrino— has perdido un hijo pero podrás tener una hija, ya que Talmá está viva y a salvo y si tú lo quieres reemplazaré a mi primo y te daré una familia.
—SÃ… —murmuró el inconsolable anciano.