Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —Hemos hecho bien en escapar cuando vimos que lo hacÃan nuestros queridos amigos…
—¿Qué piensas hacer ahora, Karawal?
El bandido mayor se acarició la barba y miró las estrellas como si les pidiera inspiración; luego declaró con voz grave:
—Es preciso que cumplan su interrumpido viaje a Bukara, asà embolsaremos otra recompensa que nos dará el emir y también estaremos seguros de que allà terminarán su aventura mientras nosotros redoblamos las ganancias.
—¡Eres un genio de sagacidad, Karawal! ¿Y cómo realizaremos ese propósito?
—Muy fácil: a orillas del Amú hay un; puesto de usbekis y quirguisos, mitad soldados y mitad bandoleros, situados allà por el emir para vigilar la frontera. A su jefe, que un tiempo formó parte de los «águilas», lo conozco bien. Supongo que no tendrás miedo de atravesar solo la estepa del hambre; eres joven y robusto y en seis dÃas puedes alcanzar el puesto y hablar con él. Ese hombre por pocos thomanes serÃa capaz de matar a su padre, además de que podrá contar con un premio del emir.
—Bueno, ¿y después qué pasa?