Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —¡El loutis! —gritaron a un tiempo Hossein y Tabriz.
Con pocos golpes de remo la chalupa en que venÃa atracó en el sitio donde ardÃa él fuego y el bandolero saltó a tierra anunciando:
—Somos huéspedes de estos pescadores, muy buena gente de la que no tenemos nada que temer.
—¿Nos trasladarán al otro lado del rÃo?
—Sà señor, pero a la madrugada, porque ahora van a emprender la pesca de la garÃtsa. Por otra parte, para encontrar un lugar en que efectuar el desembarco tendremos que navegar rÃo abajo bastantes millas, pues en la ribera de enfrente la pared rocosa se extiende a larga distancia y detrás hay una vasta zona petrolÃfera. Vengan a bordo y asistirán a una pesca muy divertida.
—¿Con el vientre vacÃo?
—No; ya he pensado en ello. Preparé una canasta con pescado cocido, galletas de maÃz, un frasco de cumis y pipas.
Saltaron a la barca que era la mayor de todas y los remeros la hicieron avanzar ofreciendo la popa a la corriente.
—Dime un poco, loutis —lo interrogó el gigante sin dejar de comer—. ¿Qué hacen aquà esos pajarracos?