Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —¡La ventura sea contigo, Hossein! —gritó como saludo, mientras Tabriz tomaba al caballo por la rienda—. ¿Está nuestro padre todavÃa despierto?
—Sabes bien que no se duerme en vÃsperas de bodas —respondió el primo— y que el novio esta noche debe preparar sus armas.