Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —¡Qué prueben esos reptiles a asaltar mi tienda! —bramó—. ¡Anda Hossein, ve a defender a tu prometida! Y tú, Abei, corre a buscar a la escolta y ataca con ella por la espalda a esos bandidos.
—Los caballos están prontos —vino a anunciar en ese momento Tabriz—. Podemos partir.
—¡Adelante, Hossein! —lo alentó el barbiblanco—. ¡No economices hierro ni fuego! ¡Yo te seguiré con el pensamiento!
Abrazó al valeroso joven y lo acompañó fuera de la tienda.
—¡Monta, patrón! —gritó el gigante echándose en bandolera dos largos arcabuces—. ¡Desfondaremos las lÃneas de esos malhechores y pasaremos por ellas como dos proyectiles. Prepárate, mi bravo Agar, a competir con el viento!
Segundos más tarde Hossein y su descomunal siervo habÃan desaparecido entre las sombras de la noche.