El Capitán tormenta
El Capitán tormenta —Veamos antes con quién tenemos que luchar, señora —repuso el griego—. ¡Acercaos lentamente, tÃo Stake!
Iba el contramaestre a dar orden de plegar velas, cuando un relámpago partió de la rada, seguido de una detonación.
El tÃo Stake, Perpignano y Nikola escucharon atentamente, pero no oyeron el caracterÃstico silbido del proyectil.
—¡Nos invitan a alejamos! —dijo el tÃo Stake—. ¡Ya nos han descubierto!
—Y yo he visto qué clase de barco es el que nos avisa —dijo el griego—. Es una carabela, que no tendrá a bordo más de una docena de turcos. Podremos abordarlos con nuestra chalupa y cautivarlos —dijo resueltamente el griego.
—¿Seremos bastantes?
—Dejaremos aquà tan solo dos hombres, señora. Bastan para custodiar la goleta. Fingiremos obedecer y salir a alta mar.
La nave viró rápidamente, y se dirigió hacia el promontorio para hacer ver a los turcos de la carabela que no tenÃan intención de exponerse al fuego de sus cañones.