El Capitán tormenta
El Capitán tormenta Esta permaneció callada un momento, y moviendo la cabeza respondió:
—Prefiero la guerra. Al menos allà se encuentran frente a frente personas de otra raza, de otra religión, y que no se han conocido nunca.
—Ven, señor, no quiero ofrecerte otros espectáculos, ya que no te agradan. Daremos un paseo por la terraza del castillo, y asà te formarás una idea de la fortaleza y de esta roca, cuya conquista fue larga y difÃcil.
Salieron del patio de armas y volvieron a subir la escalinata hasta la terraza que se extendÃa detrás del castillo. La turca entró en una de las torres, invitando a la duquesa a que la siguiera.