El Corsario Negro
El Corsario Negro —¡Embrolla el palo mayor y la gavia; contrabasa el trinquete; caza a la randa!
El Rayo se apartó de repente, al impulso de un violento golpe de barra, y fue a meter el bauprés por entre las escalas y el cordaje de mesana del barco enemigo.
El Corsario saltó a lo alto de la cubierta de la cámara con la espada en la diestra y una pistola en la izquierda.
—¡Hombres de mar! —gritó—. ¡Al abordaje!