El Corsario Negro
El Corsario Negro Pietro Ñau, llamado el Olonés, fue el terror de los españoles, y después de más de cien victorias terminó miserablemente su carrera en el vientre de los salvajes de Darién, después de pasar por la parrilla.
Grammont, caballero francés, le sucedió en la celebridad, asaltando con pocas escuadras de filibusteros y de bucaneros Maracaibo; luego Puerto Cabello, conteniendo con sólo cuarenta compañeros el asalto de trescientos españoles; después Veracruz, en unión de Wan Horn y de Laurent, otros dos corsarios famosos.
El más famoso de todos sería Morgan, el lugarteniente del Corsario Negro. A la cabeza de una gran partida de filibusteros ingleses comenzó su brillante carrera con la toma de Puerto Príncipe de la isla de Cuba; reunidos nueve barcos, asaltó y saqueó Portobelo, a pesar de la terrible resistencia de los españoles y del fuego infernal de sus cañones. Luego Maracaibo y finalmente, cruzado el istmo, tras inmensas peripecias y luchas sangrientas, Panamá, que incendió después de tomar un botín de cuatrocientas cuarenta mil libras de plata maciza.