El Corsario Negro

El Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Lo has adivinado —dijo Carmaux—, ya que a vosotros os gusta llamarnos así a los filibusteros!

El español se estremeció fuertemente.

—¡Por ahora, no hay para qué tener tanto miedo! —le dijo, riendo—. ¡Consérvalo para más adelante, cuando bailes en el vacío un fandango con el extremo de un buen pedazo de sólida cuerda de cáñamo anudado al cuello!

En seguida, volviéndose hacia el Corsario, que miraba silenciosamente al prisionero, le dijo:

—¿Le mato de un pistoletazo?

—¡No! —contestó el Capitán.

—¿Prefiere usted ahorcarle de una rama de alguno de estos árboles?

—¡Tampoco!

—¡Quizá sea uno de los que han ahorcado a los hermanos de la costa y al Corsario Rojo, mi Capitán!

Ante este recuerdo, una luz terrible iluminó los ojos del Corsario Negro; pero en seguida se extinguió.

—¡No quiero que muera! —dijo con voz sorda—. Vivo puede sernos más útil que ahorcado.

—¡Entonces; le ataremos bien! —dijeron ambos filibusteros.

Se quitaron las fajas de lana roja que llevaban ceñidas a la cintura, y sujetaron fuertemente los brazos del prisionero, sin que este se atreviese a hacer resistencia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker