El Corsario Negro

El Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Bandadas de aves acuáticas indicaban la cercanía de una gran marisma y de un tremedal. Veíanse muchas becasinas, anhingos de cuello tan largo y sutil, que ha servido para denominarlos «pavos serpientes». Tienen estas aves la cabeza pequeñísima, el pico, recto y agudo, y las plumas, sedosas y de reflejos plateados. Veíanse además ánades de la sabana, más pequeños que las garzas y con las plumas de color verde obscuro, contorneados por un filete violáceo.

Comenzó el español a aminorar el paso por temor a que le faltase el terreno bajo los pies, cuando un poco más adelante se oyó un grito ronco y prolongado, seguido de un chapuzón y del rumor del agua movida.

—¡Agua! —exclamó.

—¡Pero además del agua me parece que por ahí anda algún animal! —dijo Carmaux.

—¿No has oído?

—Sí; el grito de un jaguar.

—¡Vaya un encuentro! —masculló Carmaux.

Se detuvieron poniendo los pies encima de algunos bambúes caídos, para no hundirse en el fango, y desenvainando los sables y las espadas.

El grito de la fiera no volvió a oírse; pero sí gruñidos muy bajos, que indicaban que el animal no estaba muy contento.

—Quizá esté pescando —dijo el catalán.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker