El Corsario Negro
El Corsario Negro —¡Se acercan los indios! —dijo Wan Stiller.
—¡Preparaos para recibirlos con una descarga! —dijo el Corsario.
—¡No; espere usted, señor! —dijo el catalán, que hacÃa algunos instantes escuchaba atentamente las tristes notas del instrumento.
—¡Eso no es una marcha de guerra!
—¿Qué quieres decir? —preguntó el Corsario.
—¡Espere usted, señor!
Se levantó, y miró hacia la parte de allá del árbol.
—¡Un parlamentario! —exclamó—. ¡Caramba! ¡Es el piaye de la tribu que viene!
—¿Un piaye?
—Es decir, el adivino, señor —dijo el catalán.
Los filibusteros se levantaron prontamente con los fusiles preparados, pues no se fiaban de aquellos antropófagos.
De entre uno de los compactos grupos de árboles inmediatos salió un indio, que se dirigió hacia ellos seguido por dos tocadores de flauta.