El Corsario Negro

El Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Viendo los indios que nadie había dado señales de vida, lanzaron otras seis o siete flechas, que también se clavaron en los muñecos; en seguida uno de ellos, el más audaz, sin duda, saltó fuera de la mata blandiendo su terrible maza.

Ya Carmaux levantaba el fusil para apuntarle, e iba a partir la bala, cuando en medio de la inmensa selva, y a distancia de algunas millas, resonaron de improviso cuatro disparos, seguidos de formidables alaridos.

El indio dio una rápida vuelta, metiéndose en la espesura antes de que Carmaux hubiese tenido tiempo de volver a apuntarle.

El Corsario y el catalán, despertados de pronto por aquellos tiros y aquellos aullidos, se levantaron precipitadamente, creyendo que había sido acometido por indios el campamento.

—¿Dónde están? —preguntó el Corsario lanzándose afuera con la espada en la mano.

—¿Quiénes, señor? —preguntó Carmaux.

—¡Los indios!

—¡Han desaparecido, Comandante, antes de que hubiese podido obsequiarlos con los dulces de mi fusil!

—¿Y esos gritos y esas detonaciones? ¿Oyes? ¡Otros tres disparos!

—Combaten en medio de la espesura —dijo el catalán—. Los indios han acometido a hombres blancos, señor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker