El Corsario Negro

El Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mientras se alejaban apresuradamente los exploradores, seguidos a cierta distancia por un pelotón de bucaneros encargados de protegerlos contra las emboscadas, el Corsario Negro y el Vasco mandaron transportar a los heridos al otro lado de la laguna para ponerlos a salvo en el caso de una retirada precipitada, y al propio tiempo dispusieron que se echaran más troncos y haces de leña para tener un camino expedito a sus espaldas.

Cuando terminaron de realizar esta última operación, vieron llegar a los exploradores y a los bucaneros. No eran muy buenas las noticias que les llevaban. En el bosque no había españoles; pera en la llanura se encontraron con una batería formidable defendida por muchas bocas de fuego y un buen golpe de tropas.

No había, pues, más remedio que dar el asalto, si habían de llegar al camino de la montaña. Del Olonés no tenían noticia alguna, pues no oyeron disparos en aquella dirección.

—¡En marcha, hombres de mar! —gritó el Corsario Negro desenvainando la espada—. ¡Hemos expugnado la primera batería y no retrocederemos ante la segunda!

Deseosos de llegar al pie de los muros de Gibraltar, los filibusteros no se hicieron repetir la orden. Dejaron unos cuantos hombres guardando a los heridos y se lanzaron resueltamente bajo los árboles. Marcharon con gran rapidez, esperanzados en sorprender al enemigo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker