El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo —Volvamos a nuestro tema, señor. Mi padre, antes de partir para América en compañÃa de sus hermanos el Corsario Negro y el Verde, casó con una princesa del Brabante, que murió al darme a luz. No sé en qué época contrajo aquà segundas nupcias con la hija del gran cacique Hara, rey de Darién, de la cual tuvo una hija. ¿No habéis oÃdo hablar de esto?
—SÃ, vagamente.
—Cuando el buque de mi padre naufragó en las costas de Maracaibo, la niña pudo salvarse, ¿no es verdad?
—¿Quién os lo ha dicho?
—Cierto dÃa, revolviendo las cartas de mi padre, supe que tenÃa una hermanita en América. Morgan, que en la actualidad es gobernador de Jamaica y está casado con Yolanda, la hija del Corsario Negro, me ha confirmado recientemente la exactitud de la noticia. ¿Qué hizo el marqués de Montelimar con aquella niña? ¡Hablad, vive Dios! Porque si cometió alguna infamia, ¡ay del marqués!… ¡Un Ventimiglia no perdona!…
El hijo del Corsario Rojo, al expresarse de esta manera, aparecÃa terrible.
Su rostro, alterado, tomaba un aspecto salvaje y sus ojos despedÃan relámpagos siniestros.