El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo Grogner, enterado del arribo del sobrino del famoso Corsario Negro, se apresuró a salir a su encuentro. La noticia de que un pariente de uno de los filibusteros más célebres del Golfo de México recorría aquellas aguas, llegó hasta la isla.
Grogner no era noble como Raveneau de Lussan; pero gozaba fama de ser uno de los corsarios más audaces de su época. Como la mayoría de los filibusteros, alistóse cuando era mozo; combatió en Francia, en Inglaterra y en Holanda; luego deseoso de hacer una fortuna rápida pasó a América.
Sin embargo, llegó demasiado tarde, porque las ciudades del Golfo de México habían sido completamente destruidas por el Olonés, Montbar, los tres corsarios, Grammont, Wan-Horn, Morgan y tantos otros no menos famosos.
Entonces siguió las huellas de Davis, doblando el cabo de Hornos, y aún tuvo tiempo de arrasar algunas poblaciones de la América Central, auxiliado por trescientos desesperados que no sentían miedo de los arcabuces ni de los cañones españoles ni de sus mismas escuadras.
Refieren las crónicas de aquel tiempo, que se parecía bastante a Morgan, y aunque de estatura mediana, poseía una fuerza muscular extraordinaria y era de un valor a toda prueba.