El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo —Enviemos la cabeza del exgobernador de Maracaibo al Presidente de la Real Audiencia de Panamá —dijeron Grogner y Raveneau de Lussan, que parecÃan los más enfurecidos—. Demos una lección terrible a esos hombres que emplean contra nosotros balas envenenadas, cosa contraria a todas las leyes de la guerra.
—No —contestó el conde con firmeza—. Os dejo en libertad e iré a buscar a mi hermana a Panamá. Si tengo necesidad de vosotros, no dudo que correréis todos en mi auxilio. Poned a mi disposición una barca para que pueda acercarme a la costa y un esquife para entrar en el puerto. La cabeza del marqués de Montelimar responderá de mi vida…