El hombre de fuego

El hombre de fuego

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y no es extraño que sintiese inquietud, pues hasta un hombre muy hecho que se hallara solo en aquella selva, donde podía haber mil peligros, no sólo de antropófagos, sino de animales dañinos y feroces, no habría estado tranquilo.

Con una mano agarrada a la liana, y con la otra empuñando el arcabuz, García escuchaba atentamente, tratando de descubrir la causa de aquellos ruidos.

De repente oyó gruñidos, y después movimiento de ramas.

—¿Habrá aquí jabalíes? —se preguntó, ya más tranquilo—. ¿Y por qué no? Los hay en nuestras selvas, y he oído decir que su carne es tan buena como la de los puercos cebados. ¡Qué agradable sorpresa daría al señor Correa si le llevase uno!

Algo tranquilizado ya, se ocultó detrás del tronco del árbol, con el dedo apoyado en el gatillo del arcabuz. No tuvo que esperar mucho: abriéndose paso por entre el ramaje se presentó un animal bastante semejante al jabalí en el tamaño y en la apariencia.

Si García hubiera tenido algún conocimiento acerca de los animales que pueblan las inmensas llanuras brasileñas, se habría guardado mucho de hacer frente a aquel jabalí.

Era un pécari iajasu, cerdo silvestre de los más peligrosos, que no temen atacar al hombre, aunque no le haya hecho nada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker