El hombre de fuego
El hombre de fuego —Entonces, han vuelto los indios. ¿Y el cacique? ¿Se lo habrán llevado muerto o herido? ¡Diablo! ¡EstarÃa más contento si no perteneciese ya al mundo de los vivos! ¿Cómo podrÃamos saberlo? ¡He aquà un problema difÃcil!
Acababa de pronunciar estas palabras cuando a muy corta distancia se oyó el maullido y el rugido que habÃan oÃdo poco antes de emprender la marcha, y en seguida una voz humana que exclamaba:
—¡Auxilio!
Alvaro dio un salto, diciendo:
—¡El marinero! ¡SÃgueme, GarcÃa! ¡La fiera debe habérsele echado encima!