El hombre de fuego

El hombre de fuego

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Gran número de guerreros yacían en el suelo con el cráneo destrozado y el pecho hundido por los formidables golpes de las mazas; pero los otros, impávidos, no cedían terreno, estimulados por el deseo de hacer prisioneros, porque, Dios sabe por qué causa, los brasileños no solían devorar a los que morían en el campo de batalla.

Los eimuros, más en número, aunque peor armados, tuvieron de pronto una notable ventaja sobre sus contrarios, cuyas filas diezmaron cruelmente.

Su cacique, que rugía como un jaguar, y cuya maza estaba ensangrentada hasta el mango, trataba de reconcentrar su gente para el golpe decisivo.

Sus adversarios comenzaban a flaquear, aunque siguieron resistiendo obstinadamente. También su cacique hacía esfuerzos sobrehumanos, aunque infructuosos, para reanimarlos y reorganizarlos.

De repente, con la maza enarbolada, cerró contra el cacique de los eimuros.

Era un arrogante salvaje, de alta estatura, adornado con colores y plumas multicolores y con huesos, probablemente humanos, pendientes de los costados.

El eimuro, que quizás esperaba aquella furiosa arremetida, se revolvió de repente y le lanzó una flecha con la cerbatana, que con precisión matemática se clavó en medio de la garganta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker