El León de Damasco
El León de Damasco SEBASTIÁN VENIERO
Sebastián Veniero, que posteriormente habría de inmortalizarse en el combate naval de Lepanto[5], era el mejor y más valeroso almirante con que contaban los venecianos.
Siendo todavía muy joven dedicó por entero su vida al mar, al igual que solían hacer los hijos de los nobles de la Serenísima, iniciando largos viajes, en especial a Oriente, en donde siempre, o casi siempre, había oportunidad de entablar batalla con las flotas turcas que pirateaban por aquellos mares.
Cuando comenzó la guerra contra Turquía, el hábil y valeroso marino, ascendido a la categoría de Gran Almirante, a pesar de que tenía ya setenta y dos años, desempeñó un muy importante papel en la defensa de Chipre. Con escasas naves, y no ciertamente de reciente construcción, realizo prodigios, y más hubiera conseguido si el almirante Ángel Zane le hubiese apoyado con su escuadra en lugar de invernar con toda tranquilidad en una bahía del archipiélago.
Antes de ser enviado a luchar contra los turcos estuvo en Brescia como capitán general, y después en Udina en calidad de delegado de la República para tratar, con los representantes de Fernando I, de arreglar las grandes diferencias relativas a los límites existentes entre la República y Austria, demostrando ser un excelente diplomático.
