El León de Damasco
El León de Damasco —Cristianos que vuelven de CandÃa con importantes noticias para Sebastián Veniero. Yo soy Nikola, el renegado griego.
—Ya sé quién eres. La otra noche te vi en la nave del almirante.
—En tal caso aproxÃmate y recógenos.
Los marineros levantaron a brazo el ancla y unos pocos golpes de remos hicieron avanzar la embarcación hasta situarla entre dos escollos contra los que no chocaba la resaca.
—Embarcaos —les ordenó el capitán de la galera.
Mico y Nikola no esperaron a que les repitieran la orden y se metieron ágilmente en la chalupa, siendo saludados con grandes vivas.