El León de Damasco
El León de Damasco —¿Y de que manera?
—¿No te acuerdas de que hice raptar al hijo del León de Damasco? Al llegar a Candía le encontraremos en manos del bajá.
—Empiezo a entender.
—Ya veras como todo se logra.
—¡Hum!
—Ordena que preparen la cena.
—Esta preparada.
—Que la sirvan en el puente, deseo disfrutar de esta puesta del sol.
—Se parece a la sangre.
—La que corre en Candía acaso.
Abandonó la boquilla del narguilé, estiró los brazos y saltó al suelo igual que un pájaro sobre las culebrinas. La mesa estaba ya dispuesta. La galera, escoltada por las otras cincuenta y empujada por la suave brisa del siroco, avanzaba majestuosamente en dirección a Candía.