El León de Damasco
El León de Damasco El León de San Marcos, aunque también exhausto a causa de las guerras anteriores, lanzó su poderoso rugido, y las galeras venecianas, bajo el mando del almirante Mocenigo, en 1656, no solamente expulsan del Adriático al enemigo, sino que, alentados por su buena fortuna, fuerzan osadamente el paso de los Dardanelos, se apoderan de Tenedo, Samotracia y Lemuro y llegan a Constantinopla, amenazando con bloquearla.
Los esfuerzos de Mohamed, en tanto que hace construir más naves, se limitan a las conquistas terrestres. Los ejércitos turcos toman Transilvania, vencen en Grosvaradina a húngaros y alemanes y se adentran victoriosamente en el mismo corazón de Rusia, en tanto que sus eternos enemigos, los venecianos, le aniquilan en Milo gran parte de su escuadra.
Con sus invencibles jenízaros amenaza Austria. Pero un general italiano, el conde de Montecúculi, general de las tropas austriacas, vence a los turcos en las proximidades de San Gotardo, en Hungría.
Mohamed, tras firmar la paz de Vasvar, se vuelve a ocupar de nuevo de los venecianos y luego de reconstruir su flota y disponer debidamente su ejercito, manda contra Chipre cien mil hombres y trescientas galeras, a cuyo frente va Alí Bajá.