El León de Damasco
El León de Damasco Los venecianos resisten firmemente en Nicosia pero en especial en Famagusta donde luchan por espacio de once meses con un valor que produce admiración entre los países cristianos.
Pese a los intentos de Sebastián Veniero, el anciano y gran almirante veneciano, para suministrar guerreros, pólvora, armas y provisiones a la infortunada ciudad, esta convertida ya en un cementerio, se entrega a Mustafá con la condición de que sean respetadas vidas honras y riquezas. Pero el generalísimo turco encolerizado a causa de los treinta mil hombres que perdió en el sitio, no cumple su palabra y hace degollar a los vencidos torturando sin piedad a sus jefes más notables.
Envalentonada por esta victoria, dirige Turquía su atención hacia Candía, ultima posesión veneciana. En aquel tiempo era sultán del imperio otomano Ibrahim, uno de los más derrochadores que ocuparon el trono de los Califas, y tan anheloso de bellas esclavas para habitar su serrallo que llegaron a costarle dos mil piastras cada una, suma inmensa que produce verdadero espanto a todos los cronistas musulmanes.
La conquista de Candía fue motivada por una mujer, ya que aquel necio sultán no tuvo jamás en principio la idea de combatir contra los venecianos, que tantos trabajos ocasionaron a Mohamed II.