El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —¿Ves aquella hierba corta, robusta y brillante? Se llama cortadera. ¿Ves aquéllas masas enmarañadas? Son las pajas. Conozco también aquellas ortigas, aquellas alcachofas silvestres, aquellas jacas, aquellos cactus y también aquellos árboles, semejantes a las encinas: es el ombú de las pampas.
—¿Estamos entonces en la costa de la Patagonia? —preguntó Cardoso.
—Tú lo dices.
—No me disgusta, marinero. Pero ¿en qué punto nos hallamos?
—No es cosa fácil de saber. Sé que dos rÃos de poca longitud, pero muy anchos, recorren estas tierras, el Colorado, al Norte, y el Negro, al Sur, pero ¿dónde están? Si yo viese uno te podrÃa decir dónde estamos.
—Ya encontraremos algún ser humano que podrá decÃrnoslo.
—Guardémonos bien de los habitantes de esta región, Cardoso. Quién más, quién menos, todos son feroces y odian mortalmente a los extranjeros, y especialmente a los españoles y a sus descendientes.
—Ya encontraremos algún blanco.
—SÃ, sÃ, no estamos muy lejos de la República Argentina.
—Pero ¿qué es aquello que se ve allà abajo?
—¿Un campamento?