El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Usted lo dice. Esos condenados se han insurreccionado y se han lanzado a las pampas argentinas, asesinando a cuantos gauchos han caÃdo en sus manos, destruyendo todas las factorÃas, las pulperÃas y los saladeros[7].
—¿De manera que será imposible volver hacia el Norte?
—Tan imposible que nosotros hemos huido aquà con la idea de permanecer muy pocas semanas, porque los indios raziarán también esta región. Hace tres dÃas que nuestros compañeros han sido muertos, solamente a veinte kilómetros de aquÃ.
—Pues, ¿adónde piensan ustedes dirigirse?
—A Chile, si los indios…
—Y nosotros, Cardoso, ¿qué camino seguiremos? —preguntó el maestro volviéndose hacia el muchacho.
—El de Chile, si no estorbamos a estos señores.
—Antes nos servirán ustedes de ayuda, ya que están perfectamente armados y nosotros les proporcionaremos buenos caballos, que primero domaremos.
—Pero les advierto, que yo no abandonaré estos lugares sin haber encontrado vivo o muerto a nuestro compañero.
—Le encontraremos. ¡Vamos. caballero! Otro sorbo de mate.