El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Es el último puñado de hierba que poseemos y estamos desolados porque nuestra provisión se haya acabado tan pronto —dijo Ramón—. Un gaucho sin mate es como un marinero sin tabaco.
—¿Y no podrÃamos proporcionárnoslo? —dijo el maestro.
—¿Dónde?… ¿En el rÃo Negro?
—¿En el rÃo Negro? —exclamó el maestro en el colmo de la sorpresa—. ¿Entonces, no estamos en territorio de la Argentina?
—La frontera está lejos, muy lejos.
—Entonces, ¿cómo están ustedes aqu� Yo sé que los gauchos rara vez cruzan la frontera argentina.
—Eso es verdad, señor, pero el aire de la República no es bueno para nosotros —dijo Ramón sonriendo.
—¿Luego son ustedes desterrados?
—Matamos a tres hombres que nos querÃan prender y estropeamos otros tres o cuatro, y nos hemos tenido que venir al desierto en unión de unos cuantos amigos. Ya sabe usted que nosotros no nos preocupamos por cuchillada más o menos.
—Conozco a los gauchos. Una vez pasada la frontera, ya no tienen ustedes nada que temer.
—Es verdad; pero también nos ha traÃdo aquà otra cosa.
—¿Acaso los indios?