El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay LOS CABALLOS SALVAJES
La inmensa llanura que les circundaba estaba completamente desierta, pero no presentaba aquella uniformidad que generalmente se cree ofrecen las vastísimas llanuras que se extienden más allá del territorio argentino, y que se llaman pampas.
El terreno se elevaba y descendía suavemente en forma de larguísimas oleadas, con depresiones unas veces muy profundas y otras con elevaciones que interceptaban la vista. Aparte de esto no era siempre hierba lo que lo cubría, sino que aquí y allá se veían grupos de zarzas salvajes, césped de ginerium, y más allá se veían descollar como inmensos paraguas soberbios ombús de verde follaje oscuro y tronco macizo y retorcido.
La fauna, por el momento al menos, faltaba completamente. En efecto, por más que Cardoso y el maestro aguzaran sus miradas, no vieron animal alguno que atravesase aquellas espléndidas alfombras verdes, salpicadas de amapolas de variados colores. Parecía que los guanacos, los avestruces, los jaguares, los caguarés y los lobos aguaros, animales que abundan en las pampas, hubieran emigrado a otras regiones y desaparecido por miedo a los indios. Solamente se veía revolotear por los aires alguna zenostrichia pileta o pájaro común, alguna viudita, pájaro negro completamente, con puntas blancas, y soberbios trochilidos, o pájaros mosca que zumbaban en torno de los matorrales de branehisias.