El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —¿Qué me dices de esta pradera, Cardoso? —preguntó el maestro, que apretaba con sus musculosas piernas los flancos del caballo.
—Digo que faltan los bistecs, marinero —respondió el muchacho, que se sostenÃa fuertemente agarrado a la monumental silla.
—¿Qué quieres decir?
—Que creÃa que la pampa serÃa otra cosa, porque me habÃan dicho que era una llanura completamente plana y cubierta de hierba pero sin un árbol ni un arbusto.
—¿Y quién te habÃa dicho eso?
—Lo be leÃdo en los libros.
—Pues los libros mienten. ¡Cualquiera cree en los libros! Esta es la verdadera pampa.
—Pero ¿dónde están los caballos y las bestias feroces?
—Ya encontraremos unos y otras, yo te lo aseguro. Sin duda la aproximación de los indios los ha hecho huir hacia el Sur.
—¡Malditos indios! ¡Ay de ellos si los cojo a tiro!
—Mejor será que estén siempre lejos, Cardoso.
—¿Podremos escapar a esos bandidos?
—Los gauchos no los dejarán acercarse. Son hombres para poner los puntos a los indios.