El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Arrancado bruscamente de la silla, fue arrastrado en medio de las altas hierbas, detrás de los caballos de los patagones, que continuaban galopando furiosamente.
—¡Fuego! —gritó Pedro—. ¡Fuego a los caballos!
—¡Pronto! —respondió Diego.
Un tiro de trabuco y otro de carabina retumbaron, Dos caballos cayeron abrasados al suelo, arrastrando a sus jinetes en la caÃda.
—¡Ramón! —gritó Pedro lanzándose adelante.
—¡Aquà estoy, hermano! —respondió una voz.
—¿Vivo?
—¡SÃ!
—¡Bendito sea Dios!
—Más tarde lo bendecirás.
—¿Estás herido?
—No; pero nos van a apresar. ¡Mira!…