El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay LA PERSECUCIÓN DE LOS PATAGONES
En efecto, la situación de nuestros amigos estaba en camino de ser desesperada. Los indios, lanzados tras el globo, al que acaso tomaban por la luna o por algo parecido, al oír retumbar aquellos disparos de fusil en el silencio de la noche y los gritos de alarma de sus compañeros, habían hecho una rápida conversión dirigiéndose hacia el sitio donde estaban los gauchos, Diego y Cardoso.
Estaban muy lejos, y no podían, a causa de la profunda oscuridad, conocer de qué se trataba; pero no podían tardar en llegar porque se oía el galope precipitado de sus caballos. Era, necesario darse prisa en salir fuera para no ser rodeados y perder para siempre la libertad, y acaso la vida.
—Adelante, a la carrera —dijo Ramón, que se había dado prisa a tomar su caballo que no había tenido tiempo de escapar.
—¿Y conseguiremos salir bien de ésta? —preguntó Diego con ansiedad—. Yo no temo por mí, sino por este pobre muchacho.
—Eso es lo que habrá que ver, pero le aseguro que haremos todo lo posible por salvar a Cardoso —respondió Ramón—. ¡Ahora al galope!
