El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Una violentÃsima descarga partió del lado de los argentinos cayendo como una granizada sobre los cactus en un largo trecho.
—¡Oh! ¡Graniza de un modo terrible! —exclamó Cardoso riendo.
—No tengas miedo, hijo mÃo —respondió Diego.
—¡Bum! ¡Bum! Eso son trabucos.
—Y de los gordos, siento que los clavos pasan zumbando sobre nuestras cabezas.
—¿Se cargan con clavos esas bocas de fuego?
—Y hasta con guijarros.
Un clamor horroroso apagó las palabras del maestro. Los patagones, reunidos entre los matorrales, volvÃan a la carga, arrojándose furiosamente contra los furgones. Cardoso y el maestro, una vez descargadas las carabinas, se pusieron en pie para no perder nada de aquel extraño combate, que para ellos tenÃa grandÃsimo interés porque del resultado dependÃa acaso su libertad.