El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Los argentinos, que se mantenían atrincherados dentro de los furgones, habían respondido en el acto al grito de guerra de los tehuls con una descarga general de sus trabucos y de sus carabinas, pero aunque desazonaron a algunos jinetes, otros habían continuado la carga animándose con gritos feroces. Llegados a cincuenta pasos del enemigo, giraron bruscamente a la derecha y empezaron a galopar furiosamente alrededor de los furgones, cerrando los círculos poco a poco, hasta casi tocarlos y lanzando con terrible precisión las terribles bolas. Aquella táctica pareció desconcertar a los asaltados, porque se vio abandonar su posición y reunirse en medio de los carros para no ser heridos por aquellos proyectiles que caían como lluvia espesa, hundiendo con un estruendo diabólico los tableros y hasta las ruedas.
Hauka, que galopaba a la cabeza del carrousel, animando a los suyos con la voz y con el ejemplo, intentó cargar contra los argentinos, penetrando en el interior del recinto de los furgones lanza en ristre; pero una descarga de los trabucos bastó para rechazar a los hombres que le seguían, los cuales renovaron su desenfrenada carrera circular, recogiendo con una habilidad extraordinaria las bolas arrojadas para volverlas a mandar al enemigo.