El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —SÃ, dentro de estos montÃculos. Si probaras a acercarte, la hembra no tardarÃa en meterse en su madriguera, mientras el macho se te echarÃa encima con ánimo de ahuyentarte.
—¿Y ellos mismos se excavan la madriguera?
—Algunas veces, sÃ; pero, generalmente, ocupan las de las vizcachas, que son unos grandes roedores de la pradera. Mira, qué muecas tan grotescas te hacen.
—¿Y aquellos otros montecitos, qué son?
—Son hormigueros. Pero ¿no ves moverse allà alguna cosa?
El muchacho se empinó sobre las puntas de los pies y miró con atención en la dirección señalada.
—Efectivamente —dijo luego—, me parece que algún animal mamÃfero o ave grande se agita allà abajo.
—Vamos a verlo, Cardoso. Acaso allà estén las chuletas para la cena.
Los dos cazadores se echaron a tierra para no ahuyentar al animal señalado y se fueron arrastrando en dirección de los hormigueros que estaban, rodeados por espesos grupos de cactus y grandes cardos. Llegados a pocos pasos se pusieran de pie con precaución, preparando las carabinas.
Delante de un montoncito que aparecÃa cubierto de hormigas, so movÃa un animal no menos original que el armadillo, dando somos gruñidos.