El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Era del tamaño de un lobo aguara, pero más largo, cubierto de pelos de color pardo, con una larga lÃnea de pelos negros orlados de blanco, sobre el espinazo. La cabeza bastante adargada se adelgazaba extrañamente hacÃa el hocico y parecÃa desprovista de boca, y las patas, muy cortas, terminaban en garras armadas de largas uñas. Una cola de un metro do larga, que tenÃa levantada y encorvada sobre el cuerpo, provista de pelos espesos y larguÃsimos completaba aquel extraño animal.
—¿Qué es? —preguntó Cardoso.
—Un oso hormiguero, que está comiendo aunque parece que no tiene boca. ¿No ves salir del extremo del hocico por un agujero que quiere ser la boca, una lengua muy larga, terminada en una especie de flecha y que el animal encoge o estira a voluntad? Está mojada con una materia muy viscosa, a la cual se adhieren a centenares las hormigas que el animal se traga con gran glotonerÃa.
—¿Y es bueno para comerlo?
—Su carne se parece a la del lechón.
—Entonces, venga con nosotros —respondió Cardoso, apuntándole con la carabina.
—Ahórrate ese cartucho —dijo el maestro—. Esos animales, aunque tienen largas uñas, no son peligrosos. Déjame hacer a mÃ.
El maestro asió la carabina por el cañón, saltó sobre el animal y de un culatazo en la cabeza lo tiró por el suelo.