El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay OTRA VEZ LOS PATAGONES
Los cazadores exploraron la pradera el día entero en todos sentidos, penetrando varias millas hacia el Norte y tirando muchos tiros sobre las piezas que encontraban. Al llegar la noche, era tal el botín que les parecía difícil poder llevar toda la caza que habían cobrado.
Seis armadillos, dos osos hormigueros, tres avestruces y media docena de vizcachas formaban su pesado botín, que bien o mal transportaron, a la cabaña, donde les esperaba el señor Calderón, el cual durante todo el día no había abandonado ni un sólo instante su puesto de observación.
El gaucho no había regresado, pero ni el maestro ni Cardoso se inquietaren, aunque desde hacía algunas horas había cambiado el tiempo amenazando desencadenarse una de aquellas tormentas que hacen famosa la pampa argentina. Sin duda el valeroso caballista, no encontrando caballos en las cercanías, se había alejado hacia el lago Urré, unas treinta millas más al Norte.
—Mañana vendrá —dijo el maestro a Cardoso, que le interrogaba—. Un gaucho sabe siempre encontrar camino, sin necesidad de brújula, y sabe también encontrar resguardo contra los huracanes de las pampas. No debemos preocuparnos por su retraso.
