El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Inmensas columnas de humo desgarradas y abatidas por el viento se elevaban aquà y allá, arremolinándose y corriendo desenfrenadamente, oscureciendo la gigantesca columna de llamas que se extendÃa cada vez más con sordos mugidos, siniestros chasquidos y largos silbidos, mientras en las altas regiones volaban a millones las pavesas, que aparecÃan en el espacio como otras tantas estrellas.
El cielo y la tierra en inmenso espacio aparecÃan alumbrados como en pleno dÃa, pero con una luz sanguÃnea que despedÃa hasta las nubes un calor horrible, haciendo el aire abrasador y casi irrespirable.
En medio de aquella espantosa destrucción de vegetales de toda especie, los aeronautas distinguieron a los patagones que huÃan a la desesperada hacia el Sur, alcanzados por las llamas, y hacia el Norte el bravo gaucho que galopaba en demanda del lago Urré, lanzando de cuando en cuando gritos de triunfo y disparando su trabuco en señal de despedida.
Delante de él, en indescriptible confusión, galopaban furiosamente todos los animales de la pradera, que habÃan sido bruscamente despertados por la imprevista invasión del fuego.