El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay El maestro, al ver que no se movÃan y que presentaban una actitud, en manera alguna hostil, avanzó a su encuentro, saludándolos cortésmente.
Un indio, que debÃa ser el jefe, a juzgar por sus más ricas vestiduras y la mayor cantidad de anillos y brazaletes, se adelantó diciendo en español:
—¿Debemos recibiros como amigos o como enemigos?
—Somos amigos —respondió el maestro.
—¿Habéis caÃdo del cielo?
—SÃ, pero por medio de un globo.
El indio sonrió.
—Conozco los globos de los hombres blancos —dijo luego con cierto orgullo—. Los araucanos no somos salvajes.
—Eso me ahorra daros una explicación que serÃa engorrosa.
—¿Son ésos hermanos tuyos? —preguntó el araucano señalando a Cardoso y al agente del gobierno.
—Son mis amigos.
—¿Adónde os dirigÃs?
—A Chile.
—¿De dónde venÃs?
—De la gran pradera donde hemos sido prisioneros de los tehuls.