El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Los tehuls son malos hombres, lo sé —dijo el indio—, y me alegro de que hayáis escapado de sus manos.
Después, quitándose el poncho y alzando los brazos, continuó:
—Yo soy Peguemapú, caudillo del valle de Uta. Los hombres blancos sois mis amigos. Seguidme.
—No pedimos otra cosa, señor Peguemapú —dijo el maestro—. Mis compañeros y yo te lo agradecemos de corazón.
—Venid a mi aldea ahora, y cuando queráis yo os guiaré a las mesetas bajas de Chile.
Los siete indios y los tres aeronautas se pusieron en camino, siguiendo el sendero que hemos dicho serpenteaba por un gracioso vallecito abierto entre dos altÃsimas montañas.
AllÃ, no sin viva sorpresa por parte de los aeronautas que creÃan haber caÃdo en una región deshabitada, se elevaban treinta o cuarenta cómodas viviendas, pobladas por un centenar de pastores araucanos, los cuales hicieron a los recién llegados la más hospitalaria acogida.