El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay EL COMBATE
¡Ya era tiempo!
La escuadra aliada se echaba a toda velocidad encima del valiente crucero que se encontraba completamente inmóvil con los fuegos apagados, en la absoluta imposibilidad de maniobrar ni escaparse con una rápida fuga.
Estaba la escuadra compuesta de tres fragatas y cuatro corbetas, armada de treinta y nueve piezas de artillería, casi todas de grueso calibre, y de varias ametralladoras, y montada por tres mil doscientos hombres; una fuerza imponente, invencible para el pobre «Pilcomayo», que tenía un armamento muy escaso, una tripulación poco numerosa aunque valerosísima y dispuesta a todo, basta a saltar por el aire antes que entregar las armas y las municiones que constituían su cargamento. Al divisar el globo que se lanzaba rápidamente a la atmósfera y subía con una velocidad extraordinaria, una explosión de furor estalló a bordo de las naves enemigas. Sin duda los contrarios sospechaban la partida que les jugaba el capitán Candel, ya que no ignoraban que el «Pilcomayo» llevaba además de las armas los millones regalados al presidente López.
Sobre cada puente de mando se oyó igual grito:
—¡Fuego sobre aquel globo!
