En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —¿Quién te envÃa?, preguntó con vivacidad Binda, acercándose al segundo de Amali.
—Mi amo.
—¿Dónde se encuentra?
—A no mucha distancia de aquÃ.
—¿Por qué?
Durga señaló al francés y dijo:
—A él corresponde responder, porque es su mejor y más fiel amigo.
—¡Vos, señor! —exclamó el capitán, volviéndose hacia Juan Baret.
—He recibido este encargo del rey de los pescadores de perlas.
—¿Qué deseáis? Hablad; soy como un hermano para Amali.
—Una cosa sencillÃsima, capitán —respondió Juan Baret—. Hemos venido para concertar con vos el rescate del niño Maduri.
—Me pedÃs una cosa imposible.
—Puede parecéroslo, pero yo no comparto vuestra opinión.
—Decidme, ante todo, dónde se encuentra Amali.
—Escondido en un pantano, o mejor, en una laguna, a bordo de su «Bangalore» y con buena escolta.
—¿Y si lo descubren? —exclamó Binda con terror.