En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas La lucha se hizo entonces espantosa porque los cingaleses no querían ceder. Los golpes de pica menudeaban cayendo como granizada en los flancos y las bocas abiertas de los reptiles haciendo correr torrentes de sangre.
Era el punto culminante del espectáculo. El maharajá, entusiasmado, batía palmas y animaba a sus hombres a acabar.
Fue una horrible matanza que duró más de media hora. Hombres y animales estaban, cubiertos de sangre y las mismas aguas, de negruzcas se habían vuelto rojas.
Finalmente, cayeron los últimos reptiles bajo los golpes de los cazadores, hundiéndose en la laguna y forcejeando entre las últimas convulsiones de la agonía.