En El Mar de las Perlas

En El Mar de las Perlas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Amali llevaba siempre a cuestas al niño y parecía que ni siquiera sintiese aquel peso, pues corría delante de todos.

Juan Baret, en cambio, iba a retaguardia, para desembarazarse de cualquiera que se presentase.

Continuaban los gritos. Todos los cingaleses se habían lanzado en pos de los fugitivos, sin cuidarse de los elefantes.

El maharajá probablemente debía estar con ellos para estimularlos.

—No nos dejarán ya —murmuraba Juan Baret—. Fea se presenta la cosa antes de que lleguemos a la laguna. Los cingaleses corren como gamos.

Les sentía aproximarse. Los más rápidos no debían hallarse más que a trescientos o cuatrocientos metros de distancia, Amali se había dado cuenta también y redoblaba sus esfuerzos, recomendando a Maduri que se agarrase bien a su cuello.

Al cabo de otros diez minutos de desenfrenada carrera, llegaron a la laguna. Quince o veinte cingaleses les iban ya a los alcances y habían comenzado a disparar algunos tiros.

La canoa estaba allí, varada en la arena.

Durga, de una sacudida, la hizo volver al agua, mientras Juan Baret hacia dos disparos contra los perseguidores, tumbando a los más próximos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker