En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —¿Qué barca es la tuya?
—MÃrala cómo avanza hacia tu nave.
Amali dirigió la mirada en el sentido que le indicaba el joven. Una chalupa, que se distinguÃa de las otras por su elevada proa y los dorados que corrÃan formando caprichosos rasgos a lo largo de las bordas, tripulada por doce hombres que, por su aspecto, parecÃan malabares, con la piel casi negra, avanzaba lentamente para recoger al buzo.
En, popa, a ambos lados de una tienda de percal amarillo, colgaban dos grandes espingardas, armas que no se veÃan en las otras barcas de los pescadores, por no ser necesarias para la recolección de las ostras perlÃferas.
—¡Hermosa chalupa! —dijo Amali, con asombro—. ¿Y por qué la has armado con esas dos bocas de fuego? Aquà está el cañonero inglés que vigila a los pescadores e impide que se roben o se peleen unos con otros.
—Vengo de lejos —respondió el buzo, con visible embarazo—, y no faltan piratas en estos parajes.
—¿Dónde está tu pueblo?
—En la isla de Manaar.
—¿Y eres el patrón de la barca?
—SÃ.
—¿Por qué has bajado al agua teniendo doce hombres a tus órdenes?