En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas Dicho esto, con un, salto imprevisto se arrojó al mar, antes de que Amali pudiese detenerle, nadó rápidamente hacia su chalupa y subió a ella.
Sus hombres cogieron al momento los remos y se dirigieron velozmente hacia el crucero inglés como para ponerse bajo su protección e impedir que Amali les molestase.
—¿Quién será ese? —se preguntó el rey de los pescadores de perlas, que no había vuelto aún de su sorpresa—. ¿Cómo ha podido saber que el maharajá de Yafnapatam es mi enemigo? Un simple pescador de perlas lo habría ignorado… ¡Durga!
—Me parece que estás inquieto, patrón —dijo, viendo a Amali muy agitado y nervioso.
—Motivos tengo para ello —respondió el rey de Los pescadores, que no había perdido aún de vista la chalupa, la cual daba vueltas en torno del cañonero inglés—. Dime: ¿has visto antes de ahora a ese joven?
—Nunca —respondió Durga.
—¿Ni su barca tampoco?
—No habría dejado de llamarme la atención, porque es la única que tiene las bordas doradas, fuera de nuestro buque.
—Así, ¿te parece que es la primera vez que viene aquí?
—Lo supongo.
—Quisiera saber quién es ese joven.