En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —¿Quién ha visto al francés? —preguntó a sus hombres—. ¿Lo habrán matado en la refriega?
—No, patrón —dijo Durga—. He visto que le colocaban en un bayarte, y luego le llevaban cuatro conductores en desenfrenada carrera. Debe haber llegado mucho antes que nosotros.
—¿Estás seguro?
—También lo he visto yo —dijo Binda—; estaba impasible.
—¿Y por qué deben haberle llevado antes que nosotros?
—Les interesaba más el hombre blanco —respondió el capitán—. CreerÃan que fuese el prisionero más importante, no habiéndonos reconocido aún.
—El maharajá me reconocerá al momento.
—Demasiado lo sé, mi pobre amigo, y entonces, ¿qué va a ser de ti?
—Más me preocupo por Maduri —contestó Amali—. ¿Qué hará el niño abandonado a sà mismo? ¡Si fuese capaz de llegar hasta el mar y entregarse a los pescadores de perlas!
—Maduri es joven, pero ya se las sabrá componer —dijo Binda—. Es inteligentÃsimo y tiene valor para vencer. Un dÃa le vi desafiar a una de las panteras del maharajá que se habÃa escapado de la jaula.
—¡Que nadie revele dónde está!