En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Los cocodrilos de la laguna tienen, hambre —respondió el maharajá con cÃnica sonrisa—. Esta tarde, al ponerse el sol, les daremos una copiosa cena, a menos que…
—¿Qué quieres decir?
—Que me devuelvas a Maduri y Mysora juntos.
—PodrÃa restituirte a tu hermana; a Maduri, jamás.
—Te hace falta el muchacho.
—Lo mismo que a ti.
—¡Ah! Ya adivino.
—¡Y yo también, maharajá! Con Maduri en rehenes estarÃas seguro contra toda tentativa por mi parte para vengar a mi hermano y reconquistar el trono de mis abuelos, y esto es lo que yo no quiero.
—Cuando hayas muerto, ya no serás peligroso para mÃ.
—Es verdad, pero llegará dÃa en que Maduri pensará en vengarme, lo mismo que a su padre, y te hará temblar. El francés está con él, y lo guiará.
—¡Maldito europeo! —gritó su alteza—. ¡No sé lo que darÃa por tenerlo en mis manos! Preparaos a morir.
—El rey de los pescadores de perlas no teme la muerte y la desafiará valerosamente —dijo Amali con fiereza.
—¡Lleváoslo pronto! ¡Veo una nube de sangre!