En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —No sé; he oÃdo decir que habÃa matado a sus guardianes. Si ese hombre está en libertad, es capaz de intentar cualquier desesperado golpe para salvarnos.
—Pero ¿qué podrá hacer por sà solo?
—¡Solo! ¿Y quién nos dice que no se haya reunido con el «Bangalore»? ¿Sabéis que entre la muchedumbre he visto a uno de mis marineros?
—¡Será posible!
—A pocos pasos de esta tienda.
—¿Cómo pueden haber sabido tus hombres que estábamos presos?
—Por esto veo yo aquà la mano de Juan Baret. Debe haber encontrado en alguna parte al «Bangalore» y enviar alguien aquà para descubrir intenciones del maharajá respecto a nosotros. Ya verás, Binda como esta tarde habrá novedades y los cocodrilos se quedarán sin cenar.
—¿Y Maduri?
—Si el francés está libre habrá ido a buscarlo. No tengo ninguna inquietud por ese caro niño.
—Pero ¿cómo habrá hecho para encontrar al «Bangalore»? —preguntó Durga—. ¿Se hallarÃa aún el barco cerca de las tres islas?
—Vuelvo siempre a mi primera idea —respondió Amali.
—¿A cuál?
—Que el barco quedó encallado.