En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —He dado ya orden a Durga de que prepare mi «Bangalore». Os precederé, con buen grupo de gente mÃa, y desembarcaremos en Abaltor, esperando vuestra llegada. ¿Vais armados todos?
—Cada uno tiene su carabina y su cimitarra; además, tenemos doscientas barcas cargadas de municiones.
—¿Estabais advertidos de hallaros prontos?
—SÃ, por tus emisarios, que llegaron ayer por la mañana.
—¿Y los ingleses?
—El nuevo estacionario, viéndonos abandonar los bancos e imaginándose que partÃamos para la guerra, procuró entretenernos, pero viéndonos resueltos y casi amenazadores nos ha dejado el paso libre. Si hubiese insistido le habrÃamos abordado y echado a pique —dijo el jefe de pescadores—. Señaladnos ahora un punto de concentración y nos reuniremos.
—Os he dicho que en Abaltor.
—Dentro de cuarenta y ocho horas estaremos todos allÃ. Auguramos la victoria a nuestro rey en espera de proclamarlo maharajá de Yafnapatam.
Los tres jefes se entretuvieron todavÃa un rato en discurrir acerca de sus futuros proyectos, trazando juntamente con Amali, el capitán Binda y Juan Baret un plan sumario de invasión, y luego se despidieron bajando a la caverna.